En esencia, energía

 

“He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos”.

El Principito de Antoine de Saint-Exupery

 

koshaSegún la filosofía del yoga el campo energético humano puede dividirse en tres cuerpos: el físico, el sutil y el causal. A su vez, en cinco capas de energía que se diferencian entre sí según su vibración o densidad energética.

El cuerpo físico es el material. Compuesto por los cinco elementos es correspondiente además con la primera capa, Annamaya kosha que depende del alimento (Anna) y de la salud.

El cuerpo sutil tiene una vibración más elevada y está formado por tres capas:

Pranayama kosha: es la capa enérgetica, compuesta por las facultades de acción y las cinco energías o pranas regula todas las funciones vitales del cuerpo físico. Sin prana no hay vida.

Manomaya Kosha: la capa mental. La forman los cinco órganos de conocimiento (vista, oído, olfato, gusto y tacto); manas, la mente autómata cotidiana que recibe la información de los sentidos y citta, la memoria o subconsciente. Eres lo que piensas.

Vijnanamaya kosha: la capa intelectual. Formada por Ahamkara, el ego, y Buddhi, el intelecto, es la encargada de brindarnos la percepción del yo y la capacidad de discernir. Motivación y elección.

Por último, el cuerpo causal. Éste coincide con la quinta capa: Anandamaya Kosha, la capa de dicha. Ananda significa alegría, felicidad suprema y no es casual, claro. Al conectar con esta energía, la más sutil de todas, estamos reconociendo esa verdad que reside en lo más interno de nosotros, y esa verdad es dicha. El contento de estar vivos, de saber que todos somos uno. Yoga es Unión.

En nuestro camino hacia ese despertar, para llegar a esa verdad que reside en la última capa, debemos atravesar y limpiar las anteriores. Un camino de buceo hacia lo más hondo de nuestra conciencia. Asana, pranayama y meditación son algunas herramientas.

Puede ser un camino difícil, variable y hasta desconcertante porque no es algo que aprendamos en la escuela o que se pueda enseñar fácilmente. Requiere de disciplina, svadyaya (auto-estudio) y un trabajo a varios niveles.

Podemos encontrar el camino, o alguno de los caminos, pero transitarlo es tarea individual. Recuerdo las palabras de Olga luego de una de sus clases en Jivamukti Barcelona: “El camino de cada persona es único. Porque todos somos distintos”.

La práctica espiritual no es una ciencia exacta y no puede juzgarse o calificarse.

Se trata de dar cada paso e intentar no desmotivarse.

La byc es una de esas oportunidades que nos brinda la vida para dar un salto cuántico hacia adelante. Trabajar los koshas juntos, como un curso intensivo con el sólo propósito de crecer hacia la verdad. Un paso más, que no será el último, pero que sin duda te dará más de una enseñanza.

 

Credit Photos: Internet, Photon Art

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