Liquid flow experience

Tenía muchas ganas de tomar la clase de hoy de Simon Park, la última que daba en el festival y que, gracias a BYC, he podido finalmente recibir.

Poco antes del inicio de la sesión he dejado mi mat en mitad de la sala con la esperanza de poder estar cerca de él cuando llegara la hora y poder seguir más fácilmente la práctica. No sabía si optaría por una opción circular para disponer las esterillas o mediante filas, así que la he dejado en el centro. Poco después he salido a tomar el aire y un poco de la maravillosa luz del Sol en un espacio natural que daba a la puerta de acceso trasera de la sala. Me he relajado de tal modo que se han hecho las 17h y he comenzado a oír la voz de Simon que pronunciaba sus primeras palabras para empezar. Corriendo he ido hacia el lugar preguntándome en qué pobre lugar habría quedado mi esterilla. Al llegar alguien la había dispuesto justo delante de él y de un ordenado modo que para mí ha sido un regalo. Mi botellín de agua permanecía intacto sobre la misma. Gracias.

new-headshot

Lo primero que me ha llegado de Simon ha sido su sonrisa, ha penetrado como una lanza en mi persona al irrumpir en la clase. Los demás asistentes parecían sumidos en el sueño profundo de su presencia, embelesados mientras este hablaba y contaba con cautivadora afabilidad sus deseos en cuanto a la práctica. Este evento me recuerda a una oración que leí en la puerta de un estudio de yoga en Tailandia: “our religion is love” (nuestra religión es el amor). Me conduce a pensar que la primera expresión del amor es la sonrisa, ese gesto que nace cálidamente en nuestro corazón y se extiende generando un bello dibujo en nuestro rostro. Cuando esta es dirigida a otro ser su efecto se multiplica. A pesar de su sencillez, su carácter silencioso y de no tener coste alguno, es de las más ricas aportaciones que podemos dar a este planeta: sonreír y llenar de gracia este presente. Y además es un lenguaje universal, no tiene ni edad ni lugar en el mundo. Estés donde estés, hables o no su idioma, si miras a los ojos a alguien y le sonríes conscientemente es difícil realmente que no encuentres a un hermano. Las fronteras más sólidas entre personas -incluso de años- pueden desvanecerse al instante con un gesto tan simple e innato como este…

Y cómo cambia, en una clase de yoga, cuando el profesor te mira a los ojos –aunque su duración sea la de un guiño- y te abraza con su sonrisa…La experiencia puede ser completamente distinta…

image-5
Fotografía de Michael Dehni

La felicidad con la que Simon se expresaba a lo largo de toda la sesión ha hecho para mí de ella una auténtico gozo de práctica. Su énfasis en disminuir el ritmo del movimiento, a la vez que no cesar en el mismo, me ha hecho comprender la idea de Liquid Flow Yoga: conectar con nuestra naturaleza líquida, con el agua que somos, que no cesa en su dinamismo al sereno ritmo del universo. Nuestro verdadero ritmo…

El final de la sesión ha sido emocionante. Nos hemos sumido todos en un multitudinario abrazo, cantando al unísono e ilustrando, con el danzar de nuestros cuerpos unidos, lo que parecían las olas del mar.

Namasté.

 

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s