Ahiṃsā hoy

Cada día me parece más clarificadora la cita de Sri Dharma Mittra “sin Yamas no hay Yoga”. En su día, gracias a mi formación como profesora, conocí el camino de los ocho pasos del Rāja Yoga de Patañjali, en los Yoga Sūtras. Consigo supe de los yamas y niyamas, lo que para mí supuso una ética que personalmente necesitaba para mantener mi práctica vinculada con lo que el yoga era realmente para mí y en su origen: un camino hacia la unión con lo divino o todo, una vía para llegar al estado de samadhi.

El yama al que quiero dedicar este artículo es ahimsa (la no violencia y respeto a la vida), un concepto esencial no únicamente en el texto de Patanjali , sino asimismo en el hinduismo, el budismo y la mayoría de corrientes dirigidas a la liberación humana. Para mí es una noción importante a aplicar sobre todo conmigo misma, pues de esa amorosa y equilibrada relación parte la que tendré con el resto.

Wari Om photography

Una de las cosas que más me gusta de BYC es la facilidad con la que ahimsa se da entre las personas. Es como si, nada más cruzar el umbral que da acceso al festival, se apoderara de uno un estado de felicidad, alegría y apertura hacia lo más nimio. Como si hacer el bien se antepusiera al deseo de cualquiera a rebelarse o “malmeter”. No obstante, y por ello creo son tan valiosas este tipo de atmósferas propicias al amor y comunión entre los seres, esto no sucede tan fácilmente en la vida corriente propia de las ciudades y ambientes ajenos al yoga u otras líneas similares. Pienso en Barcelona, por ser el lugar en el que normalmente vivo… Es entonces cuando se da el verdadero reto en la práctica de ahimsa. Observar esto, y las dificultades que puede conllevar tratar de practicar la no violencia en todas las áreas y en una urbe, me condujo a preguntar a algunos yoguis y profesionales del yoga cómo lo hacían para llevar a cabo dicha tarea, a veces tan difícil.

Estas fueron algunas de las interesantes respuestas:

“Trato de aplicar ahimsa en mi vida en cuanto a mis pensamientos, observo como fácilmente uno se enreda a pensar cosas que le pueden herir de algún modo…, con juicios hacia lo que uno hace y cómo lo hace, por ejemplo. Desde que practico, sólo con el darme cuenta se han reducido bastantes estos pensamientos sobre mí y por tanto también sobre las personas en general… Es bello ver cómo puedes descubrir las luces y las sombras de todo ser humano y estar con eso desde la amabilidad de pensamiento, aceptar es lo primero, querer ver y luego observar como se mueven mis ideas, sus patrones…Con amabilidad puedo elegir ver ese juicio y la mayoría de las veces se desvanece o, como mínimo, se reduce. Otras se transforma. Es una práctica diaria. Desde mi experiencia, si logras ser amable contigo mismo lo serás con los demás.” ( Élida Dorta, profesora de Hatha Vinyasa )

“Intento estar atenta la mayor parte del tiempo a mis pensamientos, emociones y acciones buscando una coherencia entre los tres aspectos de mi ser. Creo que cuando vivimos en coherencia con lo que pensamos, decimos y hacemos estamos practicando el ahimsa más elevado, que es respeto y no violencia con uno mismo. A un nivel más práctico intento ser coherente diariamente, vivir sin caer en estereotipos o actitudes extremistas que muchas veces encubren violencia. Un ejemplo es la alimentación. Una persona que constantemente vive obsesionada por una alimentación saludable no está viviendo en ahimsa sino que está causando un stress grande a su sistema nervioso y generalmente puede enfermar. Eso no es ahimsa aunque la meta sea salvar el planeta y a los animales comiendo vegetariano y ecológico… Es vivir desde el corazón, escuchar y respetar nuestro momento evolutivo, con suficiente humildad como para aceptarlo. Eso se puede aplicar a cualquier área de nuestra vida.” ( Nina Adams, profesora de Ashtanga, Rocket Yoga y Vinyasa )

“No es un tema sencillo. La ciudad parece agresiva pero no lo es. Depende de cómo afrontemos cada situación. La ciudad no da agresividad, son las personas y sus actitudes las que nos parecen agresivas cuando no coinciden con nuestras expectativas. Intento ver al ser en la otra persona y todo se suaviza…todo y todos somos intrínsecamente buenos…” ( Andrés Pérez, profesora de Anusara y Tantra de Cachemira )

Ahimsa es para mi una meta a alcanzar. Tiene que ver con una disciplina y un rigor constante. A menudo siento que no he sabido practicarla lo suficiente, pero de nuevo me empujo a seguir buscando la paz. A través del Yoga y de las asanas adecuadas me capacito para purificar mis malas energías. Eso me ayuda a renacer nuevamente con una expresión mas pura, con una energía más limpia. Es bueno practicar yoga pero sobre todo no te olvides de sonreir.” ( Yana Selitskaya, profesora Sivananda Hatha Yoga y Vinyasa )

“En mi día a día es una práctica muy presente. A través de cultivar la atención plena cuando me descubro tratándome con dureza, exigencia, sin respetarme. Observo y suelto. Es una práctica que requiere de mucha suavidad. Aprendo a respetarme, a no dañarme, porque así, es la única manera de no dañar a los demás. La no violencia es hacerse amiga de una misma y de lo que te rodea.” ( Laura Prieto, profesora Hatha Vinyasa, Yoga Pre-natal y Yin Yoga)

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Gracias y Namasté.

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